SUEÑO






Hace ya algún tiempo, y no podría determinar cuanto, alguien me dijo que viviera mi vida lo más parecida a mis sueños.

Pero por aquel entonces yo prefería vivir más en mis sueños que en mi propia vida. Hasta hace casi ya 6 años.

Justo ahí, un accidente bloqueó mis sueños y paró mi vida en seco. Y ahí me encontraba yo frente al camino de mi vida, viendo como se abría en grietas.

Me tocó sufrir la vida… sufrir el dolor físico, la impotencia, la pena,… 
Pero decidí correr el riesgo de caminar por ese camino agrietado, medio destruido. No sé si, quizás, en algún momento yo misma me dejé caer.

Pero justo ahí, de rodillas frente a ese camino que ya se partía en dos, tuve que decidir si caminar por el camino de la aceptación y rendirme frente a la prueba de mi vida o, por el contrario, caminar por el camino duro de alcanzar un sueño que los médicos se empeñaban en decirme que no era posible.

Así que soñé, soñé alto y luché por hacer ese sueño realidad, por volver a mover mi mano.
Lo alcancé, muevo mi mano, la cicatriz no es más que un recordatorio del duro camino que recorrí pero, que como ella, tuvo principio y final. Logré cumplir mi sueño y demostrarle a todos que no importan las veces que te digan que no, que te cierren la puerta. Si tu confías en tu sueño y luchas por hacerlo realidad, lo consigues, quizás tardes, pero lo alcanzas.

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