Susurrando al Atardecer






Vamos a pensar que el mar es inmenso,
que las rocas son irrompibles,
que el cielo es infinito,
que el viento es renovador,
que las nubes son tangibles,
que el sol es nuestro hogar,
que la luna nos protege,
que el ser humano es inmortal.

Me gustaría creer en los sueños soñados,
en los deseos pedidos,
en las promesas prometidas,
en las intenciones voluntarias,
en las metas establecidas.

Déjame querido mar,
creer que soy una niña,
que juega un día a ser médico,
y otro a profesora.
Que tengo el poder de desaparecer,
o la habilidad de escribir.

Permíteme madre tierra, 
a conectar con mi esencia,
a ver mi interior,
a escuchar mi intuición,
dar poder a mis pensamientos,
a guiar mis acciones.

Gracias universo, 
por estar sin ser visto,
por enseñar sin adoctrinar,
por amar sin abrazar,
por brindar sin pedir.

Esta es mi reflexión
frente a los elementos
que me ayudan a existir, 
a vivir y a dejar huella.

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