Avó







No quise despedirme de ti, dolía demasiado.
No quise decirte adiós, era demasiado duro.
Y es que sigo sintiendo, cuando se acerca la Navidad, que sigue faltando una copa en la mesa y sobra un alma en el cielo.
Y que duro esto de echar de menos a quien debería echar de más..
Que siento que no te di los abrazos suficientes.
Pero sigues ahí… a tu manera o a la que yo quiera, quizás. Pero estás.
Cuando siento en las noches que “algo” me toca me gusta pensar que eres tú, y es que eso me hace dormir tranquila.
No se si me ves, espero que si, y que estés orgullosa de los pasos que doy día a día.
Y que duro esto de echar de menos a quien debería echar de más.
Que hay tantas cosas que dejaron de tener sentido desde que te fuiste, que he aprendido a hacer otra a muchas  para acercarte a mi.
Pero no me canso de pensar que…
Y que duro esto de echar de menos a quien debería echar de más.
Porque los abuelos deberían ser eternos.
Hoy, por ti, Avó.

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