EL AROMA
Enciendes mis sentidos
y me evocas a bonitos y entrañables recuerdos.
Una casa pequeña en lo alto del pueblo.
Habitada por una mujer fuerte y temperamental.
Fachada que esconde un corazón sufrido y
lleno de amor por dar.
Vuelvo a esos días,
que nada más abrir la puerta de la habitación,
me embriago del aroma que invades en todas las estancias.
Allí me la encuentro,
sentada al lado de la chimenea.
Como compañero, el fuego.
Ese al que tanto ha contemplado y hablado.
Hay tanto retenido en mi ser que,
si cierro los ojos, puedo oler su esencia,
tocar su alma,
degustar sus dotes culinarias,
admirar su dedicación,
escuchar su corazón.
Por un instante, he podido viajar al pasado
para darme cuenta de lo afortunada que he sido,
por la diversidad cultural que se me ha brindado
tener en esta vida.
Lo que me gusta oler a café y
lo poco que me gusta tomar una taza de café.
Ahora, ahora sé por qué.

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